Todos los días, todos, son un reto. Cuando abandono la cama, ese ritual que la mayoría de nosotros odia, me gusta imaginar que lo hago como parte de una secuencia cinematográfica; voy a la ducha, me rasuro, desayuno, tomo el auto y me dirijo a la oficina, donde ya me espera un café bien cargado. Entonces es cuando comienza el día oficialmente.
He hallado que entre más me adentro en esta fantasía del celuloide menos trabajo me cuesta comenzar la semana. Y eso ya es ganancia ¿o no?







3 Comments
TE AMO
está bien eso. encontrarle cierta fascinación a la parte desagradable de la rutina para fluir. yo quiero algo parecido.
@biz:
Realmente ayuda y te hace sentir más dinámico