Ladrones viejos

Ayer, después de mucho posponer, acudí a la Cineteca Nacional para ver “Los ladrones viejos. Las leyendas del artegio“, el documental de Everardo González sobre una generación de sujetos dedicados a esta actividad en el México de los sesentas y setentas.
Tratando de marginar los juicios de valor, sólo quiero pronunciar lo siguiente: ¡Vaya manera de aprender de la mano de un puñado de delincuentes con mucho por contar! Fui con pocas ideas preconcebidas y recibí a cambio un curso exprés de folclore nacional, señas idiosincrásicas de los tiempos en que, citando a mi padre, “amarraban a los perros con longaniza y no se la comían”. Y qué decir de los registros iconográficos rescatados de las páginas de los diarios que vendían las notas como pan caliente capitalizando la violencia, lo prohibido, lo alarmante: puro deleite visual.
Uno no puede evitar simpatizar con estos hombres, piezas de museo que constituyen el ADN delictivo de antaño. ¿Cómo no encariñarse con ellos? Nada más sus motes me bastan para sonreír: “El carrizos” (por delgado, pero también bautizado por la prensa como “El rey de los zorreros”), “El Fantomas” (la amenaza elegante, por su puesto), “Xochi”, “El burrero”, por mencionar algunos. Nuestros propios antihéroes, ilustres guerreros de la eterna batalla entre bien y mal.
Enlaces: Sitio oficial del documental y trailer en YouTube.
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