Cafeína
4 meses.
Cuatro meses han pasado desde que dejé el cigarro de manera definitiva; desafortunadamente mi consumo de café se ha duplicado. Con esta bebida tengo una relación añeja: de ser consumidor ocasional hasta intento de barista. Como ya no me permito el vicio de echar humito, me conformo con el de quemarme la lengua a tragos (me gusta bien caliente). Hay días en que ingiero unas cuatro tazas “estándar”, ¿será eso sano?
En fin, al menos trato de consentirme con elaboraciones de buena calidad y no caer en las garras de esas cafeterías que-hay-en-todos-lados, aunque, claro, de vez en cuando me gana la tentación.
Oh, oh. Son más de las 4 a.m. ¿Dije cuatro tazas? Creo que hoy fueron cinco.
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