Uno viene pensando que es único, original, destacado y vayanasaber cuántas cosas más, y luego recuerda hazañas como esta:
Un ideal de los beats era dar una primera versión definitiva, que no requiriera de corrección alguna, y [Jack] Kerouac escribió ‘En el camino’ durante tres semanas sin comer ni dormir, en estado de trance y en un rollo kilométrico de papel para teletipo, pues no quería parar ni para cambiar de hoja; después no corrigió ni reescribió nada, salvo una parte que desapareció porque su perrito se comió un cacho del gigantesco rollo de papel.
Lo cuenta José Agustín en su (maravilloso) casi ensayo “La contracultura en México”. En ocasiones hay que sentirse humilde, a fuerza de golpes o plumazos.







