De arte
[…] el arte suele mirarse como algo representacional o expresivo y no como lo que a mi juicio fundamentalmente es: una sugestión, una invitación, un encantamiento poderoso que nos amplía las posibilidades, nos saca de la rutina diaria, y nos permite también encontrar destinos colectivos y comunitarios. El gran arte se anticipa al pensamiento.
El arte es similar a la reflexión del rostro en un cuerpo acuoso de alto caudal, con sus corrientes distorsionando la imagen, haciéndonos creer, aunque sea sólo por un breve momento, que todo es distinto. En esta danza sensual el color es una idea, las palabras un vehículo y el formato una compleja pila de abstractos impalpables. El arte –el verdadero arte– es un paradigma esquivo que nos incita a vivir. El rostro extraño del yo.
Un atisbo de este otro mundo: un oxímoron.
Justo como debería suceder si, por capricho, osamos alcanzar la cara que nos devuelve la sonrisa desde el espejo líquido: se escondería, olvidándose de nosotros, dejando atrás registro suficiente para empecinarnos a erradicar el embotamiento de la mente, el aburrimiento y las cosas frívolas. Por un instante nada más.
Enlace: Filosofía del Arte 1
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