Javier Sánchez Recortes mentales.





Publicado
27 July 2007 @ 12am

Categorías
gente, internet, música, nuevos medios, tecnología

El negocio de la música

Pues bien, como este espacio pretende ser un lugar de esparcimiento de (nuevas y) flamantes ideas, no se me ocurre mejor manera de comenzar que haciendo alusión al post de quien será un referente continuo en los tiempos por venir: Leonardo Lambertini.

Leo es, ni más ni menos, la mitad intelectual de Dixo.com, uno de los proyectos new media de mayor impacto en la comunidad de habla hispana. Su experiencia como sujeto de particulares cualidades le ha labrado una reputación envidiable; por un lado, es un prominente y talentoso productor de ideas y, por el otro, un músico apasionado.

banner-music-2-0.JPGDe sus actividades musicales podría escribir mucho, mas no es el caso. Lo que sí me compele a publicar esta nota es su más reciente reflexión sobre la música… refraseando: el negocio de la música.

Para él, no existe otra forma de publicidad y distribución para una banda independiente en el esquema actual, si no se apoya enormemente en los prosumers. No podría estar más de acuerdo. Estos sujetos no pueden atraer a grandes públicos, esa no es la intención; sin embargo sí pueden (y muy bien) hacer crecer una marca/producto/servicio “desde dentro”, es decir, con credibilidad y gracias a su movimiento e interacción social naturales y no, como se hacía antes, penetrándolos a golpe de martillo.

Esto encaja de una u otra manera en lo que alguna vez Leo denominó “Música 2.0“:

Gracias a los medios digitales, hoy en día es muy sencillo tener acceso a música nueva, como ya lo mencionábamos. Pero no sólo eso, también podemos crear música, y claro, esto se ve reflejado cada vez más en la enorme cantidad que existe de artistas nuevos con propuestas interesantes. Ya no es necesario que los músicos hagan grandes inversiones de dinero para conseguir instrumentos, tampoco que se hagan gastos fuertes en estudios de grabación y con ingenieros profesionales, o bien, puede ser que esos gastos han disminuido gracias a que la tecnología también es más barata.

Con toda esta oferta que se genera, gracias a lo antes mencionado, las disqueras no pueden cubrir a todos, y cada día se hace más y más complicado que una casa discográfica firme a cualquier artista. Realmente las disqueras nunca necesitaron de los artistas como los artistas necesitaban de ellas, pero los tiempos han cambiado.

Espero sinceramente que no estemos muy lejos de encaminar la industria –todas las industrias– en el carril del contenido de calidad. Es sólo una idea.

P.D. Si les interesa escuchar la música de Leo, visiten el sitio de Réplica. Su álbum está terminado y saldrá a la venta próximamente.


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Número uno “Atlantis: Hymns For Disco” de K-OS