Mi amigo Benjamín me pidió cubrir un evento de fisicoculturismo el sábado; la décima edición de Musclemania México Internacional, para ser precisos. Honestamente no sabía qué esperar, mi experiencia con esta clase de eventos se reduce a lo que he visto en ESPN y no me parecía una actividad emocionante.
Qué equivocado estaba. Las competencias de fitness y fisicoculturismo son todo un espectáculo cuando se está entre la audiencia. Benjamín, que resulta ser un ex practicante de fitness, me puso al tanto de pequeños detalles que hay que saber para disfrutarlo al máximo y, siendo sincero, la mitad del tiempo dejaba de tomar fotos porque era tanto lo que sucedía en el escenario que la emoción del público que me abrumaba.
Ignoraba todo el trabajo y riesgos a los que se exponen estos atletas para destacar en sus categorías, es algo contagioso, se puede sentir su pasión por la disciplina. Muy emocionante.
Ahora que conozco un poco más del tema no puedo sacarme la cabeza realizar un proyecto alrededor del culto al cuerpo; principalmente porque, si bien me parece impresionante lo que hacen, los estándares de belleza sobre los que desarrollan su estilo de vida me parecen extrañísimos: el falso bronceado, la cirugía estética, los exagerados implantes de senos y glúteos, el cabello oxigenado… un cóctel que a veces resulta armonioso y otras alienante.
Por lo pronto les dejo estas fotos:


















