By Javier Sánchez | Published: Saturday, July 24th, 2010
Fernando es cafeticultor por tradición familiar, abarrotero y representante local de la Unión de Comunidades Indígenas de la Región Istmo en Guigovelaga, Oaxaca. Me mostró sus tierras y sostuvimos una buena plática sobre (¿adivinan?) café y la comercialización del mismo. Todo lo que sabe del grano lo aprendió de su padre, Palemón, de quien también heredó los terrenos que trabaja.
En 2007 decidió irse a los Estados Unidos en busca de mejores ingresos para asegurar el futuro de sus tres hijos. Esa aventura terminó en 2009 por decisión propia; “nunca conocí a la migra”, dice. Fue, vio, venció y volvió.
Su hijo mayor, Fernando (20), comenzará los estudios de ingeniería informática este año en Ciudad Ixtepec, Oaxaca.
Durante mi visita a Guigovelaga Fernando fue más que un guía; llegada la noche me ofreció alojamiento en una de sus casas. Dormí ahí y a las 6 am cogí el camión de vuelta al lugar de donde vine.
By Javier Sánchez | Published: Thursday, July 22nd, 2010
Segundo día en Oaxaca, trabajando y conversando con la gente de por acá se la pasa uno muy bien, la comida en particular es excelente pero supongo que eso ya lo sabían. Eso sí, el estilo de vida pausado me afecta un poco (como era de esperarse).
En fin, no quería dejar pasar este día sin postear una imagen. Se las dejo, mañana espero poder subir algo de lo que he estado fotografiando “en serio”.
By Javier Sánchez | Published: Wednesday, July 21st, 2010
Hola. Estoy en Oaxaca on assignment y quería dejarles unas fotografías que tomé desde la ventana del autobús para matar un poco las 11 horas de viaje (!).
Llegué alrededor de las 10am a Ciudad Ixtepec, donde me encontré con mi contacto-guía para después unirme a una camioneta llena de trabajadores del café que tuvo la bondad de traerme al poblado de La Chivizá, desde donde escribo este post. Aquí pasaré un par de días trabajando.
Mientras descargo las tomas de hoy (las oficiales) y espero la cena admiro la belleza natural del lugar que un defeño como yo encuentra apabullante; por ahora no hay mucho más que hacer, así que antes de empezar a desempacar bajé al edificio con acceso a internet para reportarme con familia y amigos –esos son ustedes.
“A logo for America” (1987), intervención de Alfredo Jaar en Times Square cuya explicación pego a continuación (tal y como se encuentra en Translocal Practices):
The representation of geography and the intricacies of global relations influence Alfredo Jaar’s work as an artist. In the Project “A Logo for America” this led to critical investigations of cartography. “A Logo for America” was an explicit demonstration of the significanca of the images and language of geography – its representation and articulation.
The Artist, born in Santiago de Chile, lives and works in New York, was one of thirty artists invited in 1987 to produce a 45sec. Computer animation/intervention on the Spectacolor lightboard in the heart of Times Square.
For a month, his designed animation was featured every six minutes surrounded by private advertising and promotional campaigns for the city. Jaar’s animation began with a solid image of the United States of America. In the next frame it was transformed into spare outline. Next, “THIS IS NOT AMERICA” was inscribed across the silhouette of the 48 states. Replaced by a red, white and blue flag of the USA. Finally the flag was drained of color and imprinted with. “THIS IS NOT AMERICA’S FLAG”. Then, a brightly illuminated “AMERICA” stood alone. The center letter (R) slowly tranformed to a hemispheric image of Canada, the USA, Central America, and South America. As letters dissolved and reappeared, a complete – and accurate – represantation of the American continent coalesced. In a wild conclusion, the image was doubled, twisted, upended, and superimposed over the word “AMERICA”.
Alfredo Jaar used this prominant site to deliver a clear message about identity and language. Using a selective taxonomy of communicative systems – maps, flags, and words – he reminded viewers of the propaganda that perpetuates power. Amidst the gaudy glitz of Times Square, Jaar seized the corporate world of promotion to introduce another reality.